Los bebés llegan en los huesos de lo que queda del "califato" en Siria

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Camiones enteros de mujeres y niños raquíticos llegan a diario al campamento de Al Hawl. Han huido del último reducto del EI en el este de Siria, donde los yihadistas sufren el asalto de las Fuerzas democráticas sirias (FDS), alianza árabo-kurda apoyada por Washington.

"Llegan aquí en los huesos". En un campo de desplazados del norte de Siria, un pediatra lamenta la desnutrición de los bebés que llegan con sus familias tras haber sobrevivido al grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Camiones enteros de mujeres y niños raquíticos llegan a diario al campamento de Al Hawl. Han huido del último reducto del EI en el este de Siria, donde los yihadistas sufren el asalto de las Fuerzas democráticas sirias (FDS), alianza árabo-kurda apoyada por Washington.

El jueves, llegaron 200 a Al-Hawl. Los miembros de la Media luna roja kurda (CRK) examinan rápidamente a los niños, especialmente a los menores de un año, para detectar cualquier dolencia o síntomas de diarrea, explica a la AFP el pediatra Antar Senno, en la improvisada clínica de la CRK.

"Si ven un caso que pudiera revelar desnutrición, separan al niño y se lo llevan en ambulancia", indica Senno.

Los menores han vivido en condiciones dramáticas en el último reducto de los yihadistas cerca de la localidad de Baghuz, a proximidad de la frontera iraquí, sin agua ni alimentos ni medicinas.

Los enfermeros de Al Hawl, desbordados en las últimas semanas por más de 25.000 desplazados a medida que se intensificaban las operaciones militares contra los yihadistas, no pueden cuidar a los niños que sufren de desnutrición severa, y deben enviarlos a hospitales en Hassaké, a una hora de carretera.

"Están prácticamente muertos cuando llegan aquí. Si logramos enviarlos al hospital de Hassaké, podemos salvarles la vida", dice. "Es una cuestión no de días, sino de minutos".

 

- Trayecto mortal -

 

Más de de 37.000 personas han huido del último reducto del EI en la provincia oriental de Deir Ezzor, ante la ofensiva de las FDS.

Muchos caminan durante días a través del desierto para llegar al punto de encuentro de las FDS, donde son interrogados, alimentados y luego llevados en camión al campamento de Al Hawl.

Pero esta odisea pude ser letal: al menos 35 recién nacidos murieron en el camino o poco después de su llegada al campamento, según Naciones Unidas.

Un empleado del campamento cuenta a la AFP haber visto a mujeres mecer a bebés sin vida, sin darse cuenta de que habían fallecido durante el trayecto.

Ahmad, de tres meses, estuvo a punto de perder la vida, relata su madre, Istabraq.

"Lo estaba amamantando cuando estábamos en Baghuz pero no era suficiente", dice esta iraquí de 22 años, que huyó hace tres semanas del este sirio, antes de llegar a Al Hawl.

"Estaba realmente mal, por eso cuando llegamos al campamento, lo separaron directamente de la zona de acogida para llevarlo al hospital", relata la mujer a la AFP.

Las autoridades de Al Hol han impuesto estrictas medidas de seguridad por temor a que los yihadistas se escondan entre los civiles.

 

- Desnutrición aguda severa -

 

En Siria, un país devastado por la guerra, unos 18.700 niños sufren desnutrición aguda severa, según el Programa mundial de alimentos.

Le Media luna roja kurda dijo a la AFP haber transportado estas últimas semanas a decenas de niños afectados de desnutrición aguda severa desde el campamento de Al Hawl. Actualmente 29 menores están siendo tratados por desnutrición.

En el campamento, las mujeres ingresan en la tienda de campaña de la Media luna roja para pesar a sus bebés.

"Si padecen diarrea crónica o deshidratacón,los enviamos inmediatamente al hospital", explica la enfermera Marah al Sheikhi. Según ella, una simple "hora de retraso" puede ser letal para un niño desnutrido.

Esta organización ordenó el jueves el traslado urgente de una bebé de tres meses, Yaqin, que llegó más de una semana antes a Al Hawl con su madre, Shamaa.

"Estamos aquí desde hace diez días, pero su peso sigue bajando" se lamenta la madre, de 23 años, que ansiosamente espera la ambulancia para llevar a Hassaké a su bebé, que "tiene diarrea y vomita".

"Ahora he descubierto que  padece de desnutrición severa. Tengo mucho miedo por ella" agrega la joven madre, mientras mece a su pequeña, demasiado débil para llorar.

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