Sánchez intenta desbloquear su investidura para gobernar España

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Impulsado al poder en junio de 2018 gracias a una moción de censura contra el conservador Mariano Rajoy, Sánchez ganó las elecciones legislativas de finales de abril pero se quedó lejos de la mayoría absoluta, al apenas lograr 123 diputados sobre 350.

A sólo diez días de la votación de investidura, el presidente en funciones del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, busca todavía la fórmula para ser reelegido en el cargo y evitar la cuarta convocatoria electoral en cuatro años.

Impulsado al poder en junio de 2018 gracias a una moción de censura contra el conservador Mariano Rajoy, Sánchez ganó las elecciones legislativas de finales de abril pero se quedó lejos de la mayoría absoluta, al apenas lograr 123 diputados sobre 350.

Después de semanas de infructuosas negociaciones con otros partidos, el socialista decidió tentar a la suerte la semana pasada fijando para el 23 de julio el voto de su investidura en el Congreso.

No disponía de los apoyos necesarios pero confiaba en que este movimiento incrementara la presión a la izquierda radical de Podemos para respaldar su elección.

La maniobra no surtió efecto y el partido izquierdista sigue reclamando entrar al gobierno a cambio del voto de sus 42 diputados, un escenario que Sánchez no contempla.

 

- Discrepancias con Podemos -

 

"Tenemos discrepancias muy serias con Podemos" que podrían "paralizar" un eventual gobierno de coalición, argumentó este jueves a la televisión pública TVE.

En especial, el líder socialista citó la crisis en Cataluña, donde Podemos, al contrario que Sánchez, defiende la celebración de un referéndum de autodeterminación para esta región que intentó una secesión unilateral en 2017, sumiendo al país en una gravísima crisis todavía sin resolver.

Aun así, Sánchez señaló que este jueves retomaría los contactos con el líder de Podemos Pablo Iglesias para "hablar de lo que importa a los ciudadanos (y) que aparquemos donde están las diferencias".

Para ello propone un catálogo de medidas comunes con las que Podemos no se contenta. 

Volviendo a la carga, Iglesias exigió este jueves a los socialistas "renunciar a una línea roja: el gobierno monocolor".

 

- El espectro de los catalanes -

 

Pero Podemos no es más que el primer obstáculo.

Si Sánchez consigue su apoyo y el de los pequeños partidos regionales no independentistas, todavía no gozaría de mayoría absoluta.

Esto llevaría a su derrota en la primera votación del Congreso y lo encaminaría a un segundo voto el 25 de julio en el que solo necesitaría una mayoría simple.

Y es entonces cuando surge otro problema de calado para los socialistas: su investidura solo sería posible con la abstención de los independentistas catalanes.

Él quiere evitar este escenario a toda costa después de los feroces ataques de la derecha, acusándolo de ser rehén de los separatistas porque apoyaron su llegada al poder.

En las últimas semanas, los socialistas multiplican sus llamados a los liberales de Ciudadanos y los conservadores del Partido Popular para que se abstengan y faciliten su investidura pero ambas formaciones se niegan categóricamente.

En 2016, después de diez meses de bloqueo político, gran parte de los diputados socialistas se abstuvieron para permitir la reelección de Mariano Rajoy.

Sánchez no se contaba entre ellos: su firme oposición a Rajoy le costó un motín interno que lo defenestró del liderazgo del partido que recuperaría después. 

Para mantener su coherencia, abandonó su escaño antes de la sesión de investidura del líder conservador.

El bloqueo podría llevar a unas nuevas elecciones pues la Constitución española prevé la disolución de las Cortes si no se ha escogido jefe de gobierno dos meses después del primer voto de investidura del 23 de julio.

Serían los cuartos comicios en cuatro años, símbolo de la inestabilidad política generada por la fragmentación y la crisis en Cataluña, cuyos partidos regionales, antes de pasarse al independentismo, habían apuntalado a menudo los gobiernos socialistas y conservadores en Madrid.

"No trabajo con un escenario de repetición de elecciones", aseguró Sánchez.

Aun así, consciente de que esta fragmentación dificulta la consecución de mayorías absolutas, el socialista se alineó este jueves con los conservadores al defender una reforma de la Constitución para modificar el proceso de investidura y que "sea la última vez" que ocurra este bloqueo.

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