Los británicos, divididos sobre el Brexit antes del voto del parlamento

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En las calles, los activistas a favor de un segundo referéndum instalan estands informativos en los mercados navideños, al tiempo que los partidarios del Brexit recorren el país abogando por una salida neta y definitiva de la UE.

Mientras los diputados británicos se preparan para una histórica votación la próxima semana sobre el acuerdo de salida de la Unión Europea, el Reino Unido vuelve estar en campaña y resurgen las divisiones que marcaron el referéndum de 2016.

En las calles, los activistas a favor de un segundo referéndum instalan estands informativos en los mercados navideños, al tiempo que los partidarios del Brexit recorren el país abogando por una salida neta y definitiva de la UE.

"Uno tiene la impresión de estar de nuevo en 2016", escribía el editorialista de Politico Jack Blanchard señalando la reciente serie de previsiones económicas catastróficas y los acalorados debates políticos.

Las dos partes están al menos de acuerdo en una cosa: presionar a los diputados antes de la votación del 11 de diciembre, con la esperanza de que su visión del futuro obtenga una mayoría de votos en el parlamento.

Algunos sondeos muestran que una minoría de británicos apoya el acuerdo sellado con Bruselas por la primera ministra conservadora Theresa May, con la esperanza de poner fin así a este debate interminable y agotador.

Pero los partidarios de un Brexit duro quieren escapar a los tentáculos de Europa de una vez por todas y los defensores de un Brexit blando hacen campaña por un acuerdo que mantenga estrechos lazos con la UE.  

Hay un grupo más, el de quienes esperan que un rechazo por el parlamento del acuerdo negociado por May con sus 27 socios europeos desemboque en un segundo referéndum que permita permanecer en el bloque, una posibilidad que la primera ministra no ha cesado de descartar.  

"La reconciliación no ha avanzado", afirma Tom Clarkson, del gabinete de asesores británico BritainThinks. "El Brexit divide enormemente", lamenta, subrayando que el tema provoca peleas familiares, pone en peligro las amistades y crea un "humor general de pesimismo".

 

- "Cansados del Brexit" -

 

Según un sondeo realizado por el instituto Survation a 1.030 personas, 46% de los británicos preferiría ahora permanecer dentro de la UE mientras 37% son favorables a una salida. Sin embargo, un 41% querría que sus diputados aprobasen el acuerdo presentado por May frente al 38% que desea un rechazo parlamentario.

"Hay una diferencia entre lo que la gente quiere y lo que piensa que es razonable en el contexto político actual", explica Damian Lyons Lowe, de Survation. 

Esta contradicción llevó a "un callejón sin salida que solo se puede superar volviendo a las urnas en un nuevo referéndum o unas nuevas elecciones" legislativas, concluye.

Sin embargo, incluso los partidarios de un segundo referéndum reconocen que el resultado podría ser similar al de 2016, cuando un 52% votó por salir de la Unión Europea.

El gobierno asegura, por su parte, que una mayoría de británicos quiere que el Brexit se lleve a cabo para poder pasar página. 

El ministro de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, creó incluso un nombre para quienes están aburridos del Brexit, los "BoBs" ("Bored of Brexit"). "Quieren que acabemos con estos debates y que apliquemos lo que votaron", afirma.

 

- El calendario de Adviento -

 

"El problema es que dos años y medio después del referéndum, y a pocos meses" de la salida de la UE, prevista para el próximo 29 de marzo, "no sabemos más que antes qué futuro queremos", dice Jeremy Warner, editorialista de The Daily Telegraph. 

Un estudio realizado por la universidad King's College señaló recientemente que el debate público ha estado dominado por los dos extremos, lo que crea "una atmósfera volátil e imprevisible".

Así, el gobierno corre el riesgo de caer en cualquier momento, pesa sobre el país la amenaza de un Brexit sin acuerdo y crece la perspectiva de un segundo referéndum. 

"Preparénse para el calendario de Adviento del Brexit", escribía la editorialista de The Guardian Marina Hyde, en el que hasta Navidad "cada día se abre un nuevo infierno político".

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