Miles de personas han dejado de morir o huir, y cientos se han salvado de mutilaciones. Colombia sufre menos gracias al pacto que firmó hace un año para que la guerrilla FARC se desarmara y convirtiera en fuerza política.

Los hondureños van a las urnas el domingo a elegir a su próximo presidente, con la misma ilusión que acuden cada cuatro años en busca de autoridades que ayuden a resolver los problemas de violencia delictiva, pobreza y desempleo.

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